San Valentín suele pensarse como una fecha exclusiva para parejas. Pero para las familias con niños, puede ser una de las celebraciones más afectuosas y formativas del año.
Las investigaciones sobre desarrollo infantil muestran que los niños que crecen en hogares donde el amor se expresa explícitamente, con creatividad y se celebra desarrollan un vocabulario emocional más rico, mayor empatía y vínculos de apego más seguros.
Incluir a los niños en la celebración no significa renunciar al romance. Significa ampliar la definición de amor que llevarán a su vida adulta: un amor que incluye gratitud, cariño expresado, gestos de cuidado y recuerdos compartidos.